El motor que utiliza el VW Bora TDi es el conocido de 90 CV, potencia suficiente como para superar los 184 km/h de máxima (7 km/h más que el Golf TDi) con procesos de aceleración relativamente ágiles. Sin embargo, debería existir una opción con el de 110 CV para aquellos que buscan un poco de divertimento y nervio. De todas formas es un motor progresivo y la suavidad de marcha junto a la ventaja del arranque instantáneo sin molestas esperas de precalentamiento.
A excepción de las siglas TDi ubicadas sobre la tapa de baúl a la derecha, no hay ninguna diferencia con la versión naftera; hasta las llantas de aleación son las mismas. Sucede algo similar con el equipamiento, que consta de doble airbag, ABS, elevacristales y espejos eléctricos, techo solar ídem pero con faltantes como el ordenador de abordo, climatizador automático, comando satelital de radio, reproductor de CD, sensor de lluvia, sujeción lumbar en las butacas delanteras, etc.
Las suspensiones son equilibradas tanto para el andar ciudadano como para la ruta y la posición de manejo al estilo alemán: butacas tirando a duras, reglaje manual en todos los sentidos y columna de dirección con regulación en profundidad y altura. Obviamente, la habitabilidad es tan limitada como en la versión ya testeada en tanto el instrumental no muestra diferencias.