El 911 GT3 es un coche prácticamente de carreras matriculado para la calle. De hecho, ya es tradición que aparezca primero la versión «Cup» de competición y, posteriormente, la versión de carretera. El GT3 es la máxima expresión deportiva dentro de la gama 911. Tanto es así que, rodando en circuito, llega incluso a ser más rápido que el nuevo 911 Turbo de 480 CV.
Lo primero que enamora en el GT3 es su poderoso sonido, que cambia con las distintas fases de la admisión variable. El motor empuja de una forma que parece no tener fin y su respuesta es realmente contundente en todo el régimen disponible.
El cambio, rápido y preciso, tiene un escalonamiento perfecto para aprovechar el motor. Si se lleva al límite de régimen, alcanza 132 km/h en segunda y 181 km/h en tercera.
Las escalas y agujas de su abundante instrumentación se distinguen en el GT3 por ser de color amarillo. Como muchos coches de carreras lleva en el cuentavueltas un testigo luminoso (en este caso a 8.000 rpm) que se enciende para indicar el punto óptimo de cambio si se busca la máxima aceleración.