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| Biografia de Andrés Calamaro |
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Andrés Calamaro nació el 22 de agosto de 1961 en Buenos Aires (Argentina). Aprendió a tocar el bandoneón a los 8 años y muy precozmente compuso su primera canción, "Chica del Paraguas" (título que le sugirió un compañero de colegio, aunque no se dio cuenta de que el grupo de rock argentino Los Gatos ya tenía un tema que se llamaba igual). A los 17, ya tocaba los teclados en el grupo de candombe-rock Raíces y entró por primera vez a un estudio para grabar el álbum "B.O.V. Dombe".
A finales de los setenta, formó su primer grupo musical, la Elmer Band, donde interpretaba canciones propias junto al guitarrista Gringui Herrera. Su paso por esa banda fue fugaz, ya que poco después, Miguel Angel Peralta (Miguel Abuelo) lo llamó para integrarse como teclista en una nueva versión de Los Abuelos de la Nada. Con ellos grabó cuatro discos entre 1982 y 1986 y compuso dos de los éxitos más destacados de la banda, "Mil Horas" y "Sin Gamulán". Paralelamente, Calamaro integró infinidad de grupos, siempre como invitado y participó en la Ray Milliand Band, Los Zodíaco y Comida China.
En 1984 hizo su debú como solita con "Hotel Calamaro". La producción de algunos temas corrió a cargo de Charly García, y Fito Páez participó en algunas sesiones de grabación, ya que en ese momento estaba grabando su elepé "Del 63" en los mismos estudios. Duramente criticado por la prensa, ese disco fue casi ignorado por el público, aunque contenía temas destacables como "Fabio Zerpa Tiene Razón", "No Me Pidas Que No Sea un Inconsciente" y "Otro Amor en Avellaneda". Según comentó Calamaro: "Este disco fue muy maltratado por la prensa, todos maravillados por el disco de Fito Páez, no se dieron cuenta de lo bueno que era. Para colmo, la compañía cerró a los seis meses y no tuve la oportunidad de ser célebre".
En 1985, tras algunas desavenencias internas, Andrés se fue de los Abuelos de la Nada e integró Las Ligas, la banda que acompañaba a Charly García. Ese mismo año registró "Vida Cruel" con Fernando Samalea (batería), Richard Coleman y Gringui Herrera (guitarras), Fabián Von Quintiero (teclados) y el Flaco Spinetta como invitado. El disco sintetizaba los sonidos de la época, como new wave y cierto pop claustrofóbico y tuvo buena acogida por parte de la crítica, pero no consiguió el éxito esperado en las tiendas. Con ese disco pasó lo mismo que con "Hotel Calamaro", a los seis meses la compañía cerró, " y aunque empecé a ser figura de culto para los periodistas, se fue mi segunda oportunidad de ser célebre, o rico, como quieras...".
Sobrevino luego un paréntesis en el que Calamaro participó en varios proyectos y fomentó su carrera como productor con grupos como Los Fabulosos Cadillacs, Don Cornelio y la Zona, Los Enanitos Verdes y Man Ray. En 1988 publicó su tercer disco como solista "Por Mirarte", con el que llegó a ser, como él mismo dijo "célebre o rico". Destacaron temas como el que daba título al álbum o la versión de "Johnny B. Goode", el clásico de Chuck Berry. Formó entonces una nueva banda en la que militaban Ariel Rot, que había vuelto de España, (guitarra), Gringui Herrera (guitarra), El Alemán (bajo), Ricardo González (batería) y Jordi Polanuer (saxo). Los conciertos y las giras se sucedían y no tardaron en aparecer nuevas canciones, al tiempo que el clima en Argentina se iba enrareciendo: hiperinflación, caos político, inestabilidad, etc.
A comienzos de 1989 Calamaro y su banda entraron a grabar, junto a Mario Breuer (ingeniero de sonido que trabajaba con Andrés desde los tiempos de Raíces) y un seleccionado grupo de músicos invitados, una obra que obtuvo buenas críticas por parte de los medios, "Nadie Sale Vivo de Aquí". El álbum fue elegido como el mejor de año, pero la crisis se hacía más profunda y terminó repercutiendo en la industria discográfica: el vinilo escaseaba y se hacía difícil la producción de discos. Según Calamaro, ese disco tenía una historia densa y un título que lo justificaba plenamente: "No hace falta mucha imaginación para ubicarse en la pesadilla que estaba en marcha. Fue raro grabar mientras todo a nuestro alrededor se desmoronaba".
En 1990, agobiado por la situación del país, decidió viajar a España (donde había estado como turista en 1984 y 1986) y cuando llegó a Madrid se reunió con Ariel Rot y Julián Infante (los dos exTequila). Junto a Germán Vilella comenzaron los ensayos y los pequeños shows con los que rodaron el que sería el primer álbum de Los Rodríguez, "Buena Suerte". Su éxito fue rotundo y tras el disco emprendieron una gira llamada "La Conquista de América", donde el grupo mostró un nuevo estilo, llamado por algunos "flamenco-rock". Esa gira dio como resultado, en 1991, "Disco Pirata", el segundo álbum del grupo que incluyó tomas en vivo con otras hechas en estudio.
En 1993 Calamaro hizo un viaje relámpago a Buenos Aires y al ordenar viejas grabaciones, editó "Grabaciones Encontradas (volumen 1)", que en palabras de Andrés "es mi legado íntimo...están algunas cosas que siempre quise publicar y que amenazaban con petrificarse en un imaginario cofre-álbum de grabaciones perdidas". Presentado en The Roxy junto a Gringui Herrera y Willy Crook, el volumen incluía el éxito "No se puede vivir del amor". Poco después llegaría "Grabaciones Encontradas (volumen 2)".
Ambos discos tenían mucho de autobiografía paralela construída con retazos bonaerenses y madrileños. En 1994 publicó, con Los Rodríguez, "Sin Documentos", cuya canción homónima les lanzó a las listas de ventas. Llegó el éxito y las giras por España y Latinoamérica. En 1995 vio la luz "Palabras Mas, Palabras Menos", grabado en el Cortijo de Málaga y que no hizo sino reafirmar al grupo como uno de los mejores del pop rock de los 90. Ese mismo año publicó "Loco por ti en Ayacucho", grabado en vivo y mas tarde compuso la banda sonora de la película "Caballos salvajes". Según su director, Marcelo Piñeyro: "Cuando empiezo a imaginar una película me rodeo obsesivamente de música, que funciona como disparador de ideas y climas....conocer a Andrés Calamaro y trabajar con él fue una de esas experiencias de sintonía que a veces se dan. Un enamorado del cine, un músico dispuesto a poner todo su talento para contar desde la música, la historia de estos Caballos Salvajes".
En 1996 por desavenencias económicas entre Calamaro y German Vilella, Los Rodríguez se disolvieron: "Evidentemente este es un paréntesis, pero es muy difícil pensar si podríamos volver a tocar juntos. No sé si se arreglarán los problemas, yo tengo muchos. Tengo que visitar despachos muy seguido, este sería uno más, no sería el primer juicio de mi vida...¿volver a tocar juntos?, todo tiene que tener un sentido, y no me imagino tocando solo por dinero". A pesar de todo, Andrés Calamaro no olvidó los buenos momentos: "Los mejores conciertos que he dado, han sido con Los Rodríguez". Cuando se separaron, editan "Hasta luego", su carta de despedida, con la que vuelven a triunfar masivamente.
En 1997, Andrés, editó en solitario "Alta Suciedad". Grabado en Nueva York y en Miami y producido por Joe Blaney (Keith Richards, The Clash, Los Rodríguez), en principio se iba a llamar "El otro lado del novio del olvido". Luego, una vez grabado, se jugó con otro título, "Decidí contarlo"...y finalmente se volvió al título más directo, "Alta Suciedad". La portada era un deliberado tributo a Bob Dylan, nombrado en una de sus canciones. Ése fue un disco donde entraban funk y rock, zydeco y soul, rumba y tango, reggae y psicoedelia pop, folklore y tex-mex. Destacaban canciones como "Flaca", "Loco", "Me arde" y la expectación ante su salida fue enorme, con ventas previas que ya lo certificaba como Disco de Oro. Su publicación coincidió con la reapertura de un proceso en La Plata; tres años atrás, durante un concierto, Calamaro dijo: "qué linda noche para fumarse un porrito". Pero Andrés, que en primera instancia había sido absuelto, no se desdijo de sus palabras ni estaba dispuesto a dejar de pensar que la prohibición de la droga era la que fomentaba el narcotráfico. Según comentó entonces: "Lo que más me llama la atención es haber sido procesado por una verdadera tontería y no por las constantes infracciones que cometo o he cometido".
En 1998 fue nominado a los premios MTV Latinos, por el vídeo de "Loco". La gira del disco fue un gran éxito y Calamaro agradeció al público español su excelente acogida: "¡Gracias España¡. Gracias a todos por venir a nuestros conciertos...la verdad es que casi siempre tocamos y cantamos muy bien". "Alta Suciedad" superó el medio millón de copias vendidas en todo el mundo.
Durante un largo año compuso más de 100 canciones y el resultado fue "Honestidad Brutal", un disco doble con 37 nuevos temas que salió a la venta en abril de 1999. Joe Blaney, que volvió a trabajar en la producción dijo: "Si viviéramos aún en las épocas de los discos de vinilo, 'Honestidad Brutal' sería el disco de rock más largo de la historia". El álbum se grabó entre Madrid, Nueva York, Buenos Aires y Miami: "hubo un momento en el que nadie sabía si acabaría alguna vez el disco". Ese mismo año Andrés Calamaro fue el artista elegido para abrir los conciertos de Bob Dylan durante su gira española. El show de Calamaro fue acústico e interpretó canciones de "Honestidad Brutal" y de los anteriores en solitario, así como algunos de los éxitos de Los Rodríguez o versiones de clásicos. |
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